sábado, 27 de febrero de 2010


Alberto Huerta: militante del Partido Comunista Mexicano PMC, editor de la Revista Literaria Dosfilos en la ciudad de Zacatecas.

Junto a su compañero José de Jesús Sampedro, se entregaron a la ardua tarea de editar una revista literaria que tratara de circular en una Universidad gobernada por autoridades reaccionarias y fascistas; ellos sostienen la publicación y la distribución de la misma, extendiendo su labor al invitar a los camaradas a dar conferencias a sus alumnos.

Premio nacional de cuento en 1977 con su libro ojalá que estuvieras aquí.

El siguiente cuento del compañero Alberto Huerta forma parte de la Antología Contemporánea de Escritores y Poetas del Partido Comunista Mexicano 13 ROJO, editado en 1981.

Cuento que seguramente despertará el interés del lector, porque en el se manifiesta una preocupación social, la cuál unía a los artistas de este grupo en un compromiso ideológico y político en aras de la transformación revolucionaria de nuestro país

(Ariel Arnaldo)

 SIN SALIDA

Clic. Antonio Cruz fue fotografiado de frente.

Clic. Fotografía en blanco y negro de perfil.

Clic. Otra más de tres cuartos, sin retoque.

Una más de cuerpo entero. Clic.
A empellones fue conducido por los agentes a un cuarto pequeño, húmedo, en penumbra, frío. Con un movimiento brusco quedó sentado
en una silla, mientras sus captores colocaban frente a él un reflector de luz blanca, encegueciéndolo

¿Conoces al Chano?, preguntó uno de los agentes. ¿En cuántos asaltos participaste?, inquirió otro. ¿Quiénes fueron los del asalto al banco?, volvió a preguntar el primero. Antonio Cruz musitó dos o tres "No sé". Al instante, un puño grande, duro como una piedra, fue a estrellarse con su boca. ¿En donde esta Chano? ¿Con cuantas armas cuentan? ¿Dónde son los entrenamientos? ¡Direcciones, queremos direcciones!

Y Antonio Cruz sintió que los labios se le hinchaban, que los dientes se le habían aflojado. ¡Habla!.

Esta vez la voz fue acompañada de un fuerte bofetón, luego un puñetazo le cerró un ojo, y los golpes fueron multiplicándose hasta que Antonio Cruz, un hombre común y corriente, empleado de la empresa comercial Hernández y Hnos., perdió noción de tiempo y espacio. Su cara quedó convertida en una masa sanguinolienta y el cuerpo lo tenía entumecido. Cuando lo metieron en aquel tanque de agua maloliente sintió que los pulmones le iban a reventar, se ahogaba. A lo lejos escuchó las risas de los agentes. Luego ya no supo nada.

Cruz fue sentado en una mesa donde alcanzó a distinguir un póster. La visión era borrosa. Criminales, logró leer con dificultad. U n poco más abajo, una serie de fotografías en blanco y negro. Al pie de ellas se leía en grandes letras: Obsérvalos, pertenecen a la llamada Liga Comunista 23 de Septiembre. Pero son delincuentes comunes, autores de asesinatos, secuestros y asaltos. Hacen una vida aparente normal; pueden ser tus vecinos. Denúncialos. De éstos, ¿a quién conoces?; la voz ronca le llegó de lejos, sentía la cabeza metida dentro de un cántaro. Poco a poco logró enfocar mejor las imágenes.

A nadie, dijo al fin. Nuevos golpes, en la cara, en los riñones, en el vientre. Un zumbido persistente le taladraba a dentro de la cabeza. A nadie, y escucho su propia voz lejana, hueca.

Esta vez no lo golpearon. No. Simplemente le ofrecieron un montón de fotografías. Obsérvalos bien, dijo un agente. Separa a los que conozcas. La voz era suave, conciliadora. Esto produjo en Cruz un efecto de tranquilidad. Las fotografías fueron pasando por los dedos de Antonio; no conocía a nadie. Los rostros le eran ajenos, nunca antes los había visto. Sus dedos temblaron de pronto, ahí estaba, era él, la misma camisa que traía puesta, la cara de asombro, era la foto que le habían tomado horas antes, claro. Pero…………..¿ Por qué?, se preguntaba. La fotografía aún húmeda estaba ahí, y ya no supo qué decir. ¿Lo conoces?, dijo la voz ronca a su espalda. Antonio Cruz quiso gritar. ¿Lo conoces?, volvió a preguntar la voz.


Tags: Alberto, Huerta, la trinchera, ejemplar 4, enero, febrero

Publicado por la_trinchera @ 14:17  | La trinchera No. 4
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